lunes, diciembre 10, 2018

Está claro. No ha sido una buena idea juntar los datos de empleo/afiliación a la Seguridad Social con la apertura del plazo para hacer la declaración de la renta. Resulta que alguien inquieto (como yo) puede llevarse una ingrata sorpresa cuando se da cuenta de la ingente cantidad de dinero que se deja año tras año en las arcas públicas y ata cabos hasta llegar a una frustración importante. Esto, sin perjuicio de que yo también celebro los 62.000 ex-parados que han encontrado un empleo; O los 50.000 (cifras gordas) que se han incorporado al mercado laboral durante el mes de marzo. No obstante, como el pequeño demonio que habita dentro de mí no descansa ni durante las celebraciones, mi fuero interno arde cada vez que abro un periódico y leo un titular triunfalista tras otro.

Y es que, a una persona que valora tanto su libertad como yo, sentirme atado de pies y manos a unas cuerdas que mueven las mismas personas que mes a mes me arrebatan poder adquisitivo para fines sociales le sienta realmente mal. Y, quien no me crea, que vea los últimos datos de EPA y afiliación a la Seguridad Social. El 10% del empleo creado durante marzo proviene de la construcción, y si añadimos puestos sufragados directamente por el erario público el porcentaje asciende al 26%. O, lo que es lo mismo, casi 1/3 del empleo creado es propio de la España casposa, improductiva y desequilibrada que desembocó, hace ya 7 años (se dice pronto!) en la brutal crisis que aún sufren, por poner un ejemplo, los 730.000 hogares que no cuentan con ninguna fuente de ingresos, o la ingente cantidad de parados que ya han agotado sus prestaciones (45%).

Si aumentamos el scope del análisis y hacemos comparaciones interanuales los resultados son similares: 9,2% de la creación de empleo es responsabilidad del sector de la construcción, y 128.000 de las 474.000 nuevas afiliaciones a la SS vienen de sectores directamente relacionados con las Administraciones públicas (un alarmante 27%, por hablar en plata…)

Como me he propuesto ser lo más didáctico posible en este blog, haré el vínculo entre sectores: el Gobierno hipoteca un aumento de ingresos (futuros, claro está) derivado de la recuperación que tanto vende, y flexibiliza los presupuestos centrales, autonómicos y municipales para llenar, una vez más, de obras la vía pública y cumplir el “compromiso” adquirido con los ciudadanos de lograr 1 millón de puestos de trabajo entre 2014 y 2015. Teniendo en cuenta que, según estimaciones de BBVA, factores exógenos a la acción del Gobierno (caída del precio del petróleo y depreciación del Euro, básicamente) ya provocarán casi la mitad de esos puestos de trabajo (470.000, para ser concretos), atendiendo a la frialdad y objetividad de los datos, Mariano Rajoy podrá sacar pecho en sus apariciones en prensa y debates públicos: a cuenta de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos, ya lleva conseguido, aproximadamente, el 60% de su objetivo. Lo mejor, como siempre, está por llegar.

La situación me recuerda a una historia que he leído hace unos días: un mafioso que delinque sistemáticamente por su adicción a las drogas y por la facilidad que tiene de lograr recursos y salir del trullo gracias a los contactos de su padre. Aplicando la metáfora al tema que nos concierne, estaríamos ante una adquisición en toda regla de la mejora económica. Sí, aunque la frase no tenga sentido, lo que está haciendo el Ejecutivo actual es sacar la billetera para presentar ante los potenciales votantes unas cifras macroeconómicas que permitan acabar con esta crisis. Y eso, en un contexto en el cual el 2014 ha cerrado con un 5,7% de déficit público declarado y un 99,7% de deuda pública, es un acto de irresponsabilidad política; o, si me permitís hablar más claramente, una verdadera aberración. Y ante un adulteramiento tan brutal de la situación económica y un engaño constante, los ciudadanos tenemos un arma que ha costado muchas vidas en siglos pasados: el voto. Un voto responsable, útil y coherente.

No pretendo hacer campaña ni a favor ni en contra de ningún partido, pero sí me gustaría ayudar en la concienciación de que situaciones como la que se están dando en este mismo instante solamente tienen un final: corrupción. Y, aunque es evidente que el único que debe ser enjuiciado por un delito de tal calibre es el corrupto, en nuestras manos está desarrollar las herramientas necesarias para evitar tales actos delictivos. Porque espero que nadie espere que a estas alturas de la película alguien devuelva un solo Euro de lo que ha robado. Si los votantes premiamos situaciones de respiración asistida (con cargo al bolsillo ajeno, claro está) sin establecer mecanismos de responsabilidad política, le estamos rogando al gestor público que agote (e incluso supere) su presupuesto público año tras año, y éste, evidentemente, lo hará de la forma que mejor le convenga en términos de votos y recursos propios. Lo que viene siendo un negocio redondo. Mucho más sencillo y efectivo que dedicar los recursos (monetarios, humanos y profesionales) a eficientar las Administraciones Públicas, invertir en algo tan incierto como I+D, o apostar por el reciclaje de todos esos trabajadores de la construcción, cuyo sector es claramente insostenible y a los que minamos los incentivos para mejorar su estilo de vida.

Pero, en fin, supongo que decir que en el mes de marzo se han creado 5.008 míseros puestos de trabajo en el sector Actividades Profesionales Científicas y Técnicas, o 3.585 en el sector TIC (vs los 660.000 del sector construcción)no es cool ni consigue votos.

Se acabó la fiesta. Es hora de reflexionar. Curar a un alcohólico con botellas de whisky de forma sistemática nunca fue un buen remedio

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2 Comentarios

angu al 14 abril, 2015 at 6:18 am

“evidentemente, lo hará de la forma que mejor le convenga en términos de votos y recursos propios”
Según ese comentario das por echo o que el gobernante es estúpido o que lo hace “mal” a sabiendas.
No puede ser que se use el endeudamiento para el beneficio de los ciudadanos, hay circunstancias que no queda mas remedio que endeudarse, como cuando tienes que pagar la prestacion de desempleo a casi el 25% del país.

    Dani 14 abril, 2015 at 10:51 am

    No hombre… nada más lejos de la realidad. Lo que trataba de decir (aunque quizás me haya expresado mal) es que, al final, el gestor público tiene que nutrirse de la imagen que propaga y ofrecer carnaza en forma de resultados palpables a sus votantes para seguir ostentando el poder. Lo hace mal a sabiendas, si lo miramos desde una perspectiva de economía sostenible o desde un punto de vista eficiente (teniendo en cuenta tanto los términos económicos como los sociales). La burbuja del ladrillo era voz pópuli en 2006/2007 y nadie la pinchó, es fácil deducir porqué.

    En cuanto al tema del endeudamiento, es un punto de vista, el Keynesiano, que ha demostrado frutos si se aplica con rigor, tanto en épocas de bonanza como de crisis. Hace unas semanas puse el ejemplo de Islandia para que los lectores tratéis de entender la diferencia entre Keynesianismo y pseudo-keynesianismo.
    Mi visión económico-política, como iréis descubriendo en este blog, es otra radicalmente distinta. Pero de eso hablamos en otra ocasión.

    Hasta pronto!

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