jueves, diciembre 13, 2018

Este es el último post que escribo sobre la economía de Castilla y León. Las elecciones quedan a la vuelta de la esquina, y deseo que mi esfuerzo y dedicación sirvan para aportar un granito de arena a la hora de que cada uno de los lectores depositen su voto en las urnas el próximo Domingo, 24 de Mayo de 2015. ¡Qué gran fecha!

En esta ocasión, vamos a ver cómo está la caja de la comunidad. Intentaré ser más conciso que en post anteriores, pues este tema es más delicado y difícil de comprender que los ya tratados (ya sabéis que podéis consultarlos aquí). Por todos es sabido la rigidez con la que tradicionalmente se han llevado a cabo los movimientos de caja en la Comunidad. Los responsables de ello, año tras año, se jactan públicamente de haber cumplido a rajatabla los objetivos de déficit; y es cierto, Castilla y León siempre ha sidouna referencia en términos de diseño y ejecución presupuestaria. Ahora comienza el debate de si con controlar el déficit es suficiente para cantar victoria, o el objetivo debería ser déficit 0, pero eso, amigos, para otro post.

No obstante, el punto que quiero reflejar aquí es: ¿es Castilla y León autosuficiente, o se nutre del modelo de financiación autonómico? ¿Los ingresos fiscales son suficientes para cubrir los gastos?

Empecemos, por tanto, por el principio: en 2014 Castilla y León ingresó, fiscalmente (es decir, a través de impuestos) 8.446 M€; gastó 9.735M€, Esto, en economía, se llama déficit: gastar más de lo que ingresas. No obstante, ¿es esto suficiente para cumplir con el objetivo? Para empezar, la región recibe unas transferencias, tanto de capital como corrientes, por un valor equivalente al 3,9% del PIB; para que el lector se haga una idea, en 2013 era del 7,1%. En resumen, que prácticamente se ha reducido a la mitad. ¿Tendrá eso algo que ver con la evolución económica y del mercado laboral de la región en los últimos dos años? Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Veamos algunos gráficos de BBVA Research que añaden un poco de ilustración al respecto:

Fuente: BBVA Research

Fuente: BBVA Research

Fuente: BBVA Research

Fuente: BBVA Research

Fuente: BBVA Research

Fuente: BBVA Research

No pretendo que los gráficos anteriores sean comprendidos a la perfección por el lector (para este tipo de variables hay que hacer cálculos ligeramente más complejos), como sí era mi intención en las anteriores entradas. Sencillamente, de un vistazo se puede ver claramente cómo la región gasta casi un 20% más por habitante que la media española; hay gastos que no son accionables, sin embargo, lo que BBVA Research considera “gasto territorializable”, además de serlo, esconde las partidas más relevantes, de ahí que haya decidido mostrar su detalle (Gráficos II y III). Se ve con una claridad meridiana el descenso de las ayudas regionales (aunque aún seguimos muy por encima de la media), y cómo la región gasta mucho más en sanidad, justicia, y (lo que a mí más me ha llamado la atención) en construcción y urbanismo. Las partidas sociales son fácilmente explicables por la estructura poblacional (envejecida, como ya vimos) y por una densidad de población muy baja (pocos habitantes en una extensión de terreno muy amplia); sin embargo, la partida construcción y urbanismo (y su evolución) solamente puede ser explicada de una forma: los responsables políticos se han dado cuenta de la debilidad de la economía y han decidido impulsarla a base de talonario público, tal y como está ocurriendo con la evolución del empleo actual (ya comentada en este post)

Y, como todo gasto tiene que tener un ingreso que lo sostenga, veamos qué ocurre con la partida de ingresos:

Fuente: BBVA Research

Fuente: BBVA Research

El gráfico anterior tampoco es fácilmente comprensible, lo acepto. Muestra cuáles son los ingresos públicos efectivos, tomando como base 100 el esfuerzo fiscal (recaudación por impuestos s/ PIB)medio de España. Y… ¿Qué nos enseña? Castilla y León tiene unos tipos impositivos similares a la media española, y, sin embargo, el gráfico nos enseña que recauda bastante menos que el país. Esto significa, sencillamente, que existe mucha diferencia entre el tipo impositivo teórico y el real, habiendo muchas deducciones y demás herramientas de ingeniería fiscal a disposición de los agentes de la región que provocan que los ingresos sean insuficientes para cubrir los gastos y necesitemos de ayudas del Gobierno Central para mantener el elevado Estado de Bienestar con el que contamos.

Y hasta aquí, estimados lectores, llega mi pequeño análisis de la economía de Castilla y León. Sé que no es exhaustivo, y que habrá mucha gente muy preparada (quizás incluso más que yo) que le verá muchos puntos débiles, y cosas que no he tratado. Sencillamente, quería hacer algo comprensible por la mayoría de personas que dediquen una parte de su tiempo a lo que yo escribo, y eso tiene un precio. Ya sabéis que cualquier pregunta, duda o sugerencia podéis compartirla conmigo aquí o dejarla en forma de comentario.

Dentro de unos días, seguiré añadiendo entradas al blog como he hecho hasta que comencé con este camino. Seguimos construyendo!

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2 Comentarios

alvaro 1 julio, 2015 at 4:59 pm

Llega un poco tarde pero felicidades por este conjunto de post sobre Cyl, en conjunto son muy buenos.

    Dani 1 julio, 2015 at 7:37 pm

    Muchas gracias! Seguiremos al pie del cañón!

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