miércoles, octubre 23, 2019

 

Tras 7 meses de gobierno, Pedro Sánchez ha presentado sus presupuestos. En un contexto de clara -y creciente -desaceleración internacional, España tenía ante sí la oportunidad de elegir si ser como Alemania o como Italia. El primero lleva cuatro años en superávit presupuestario -este año está marcando máximos -y va camino de lograr bajar su deuda pública al 60% sobre el PIB. El segundo, está inmerso en un déficit crónico, acercándose al abismo de la crisis financiera y/o bancaria, y sin capacidad de movimiento político

Desafortunadamente, hemos elegido la opción mala. La última crisis no fue suficiente para recoger las buenas prácticas de los países que menos la sufrieron. Parece que nos conformamos con criticar a Alemania como potencia europea, a poner en jaque a la Eurozona y a restar credibilidad al BCE.

Los presupuestos demuestran que las lecciones aprendidas de la última crisis son, cuanto menos, limitadas. Veamos cuatro mensajes que lo ilustran:

1) No son unos presupuestos continuistas.

El juicio de la AIReF, en contra de lo ya publicado por varios organismos internacionales y casas de analistas, fue que este documento tiene un marcado carácter continuista. Lo único continuista de los PGE 2019 es el aumento de gasto público. Lo que la autoridad presupuestaria parece obviar es que esto, per se, no dice nada. Lo importante de este incremento es la sostenibilidad de las cuentas públicas.

O, lo que es lo mismo, si vamos a poder financiar -con recursos presentes o futuros -este incremento. Tras el mayor ajuste económico de nuestra historia económica, nuestro gobernantes siguen sin tener clara la necesidad de reducir a la baja la partida de gasto. Sin embargo, sí que parecían haber interiorizado la necesidad de que el gasto creciera a un menor ritmo que el del PIB.

 

Un escenario continuista hubiera sido aquél en el que los gastos crecieran por debajo del 2,2%. De esa forma, el dato del año pasado hubiera quedado como atípico. Y, sin embargo, hemos decidido mirarlo al revés. Tomar como referencia un dato que añade riesgo crediticio a nuestro país para crear la tendencia.

Esto es importante por dos razones: i) Dilución del déficit público, con el correspondiente cumplimiento de los compromisos con Bruselas; ii) El tendencial de los ingresos públicos, sin cambios fiscales relevantes, será positivo, con un efecto adicional sobre la senda de reducción del déficit.

Y, sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido aprender de lo peor del Rajoyismo, e incluso empeorarlo. Gastar más en un contexto de desaceleración económica es la receta perfecta para la próxima crisis.

 

Gastar más en un contexto de desaceleración económica es la receta perfecta para la próxima crisis.

 

No sólo es un problema de gastos, también de ingresos. Los PGE arrojan una tasa de crecimiento del 7,9% interanual. Una evolución que solamente se ha alcanzado en 2001, 2006, 2007 y 2008. O, lo que es lo mismo, la España que nunca volverá. El incremento medio de los ingresos públicos en los últimos 20 años ha sido del 3% anual. El de los últimos cuatro, del 1,9%.

El incumplimiento de los compromisos de déficit está prácticamente asegurado.

 

2) La gran mentira

Hablaremos más tarde de los gastos. Pero que nadie tenga ninguna duda de que se van a cumplir a rajatabla, con riesgos al alza. Lo que no se va a cumplir, con el consiguiente agujero presupuestario, va a ser la estimación de ingresos.

De los 24.000 millones adicionales, 5.600 serían consecuencia de las nuevas figuras impositivas, y los 19.700 restantes de la capacidad recaudatoria de nuestra economía.

El detalle de los nuevos impuestos es lo que considero que es la gran mentira de estos presupuestos:

Ya hemos comentado en este blog muchos de los racionales que se esconden tras esta disminución. La figura más sangrante es la tasa Google.  El mercado de la publicidad en internet, según InfoAdex, asciende a 1.500 millones de euros. Amazon, por su parte, podría estar generando un volumen de negocio en el país de 1.300 millones. Recaudar 1.200 millones en un mercado de 2.800 millones sería una confiscación en toda regla.

Como ella, caen en cascada el resto de impuestos. ¿Alguien se sigue creyendo que 82.000 contribuyentes -el 0,5% del total -que aportan el 16% de la recaudación por IRPF van a donar 330 millones adicionales? La puerta de salida de extracción de capitales del país está abierta.

A la fiscalidad verde, sin embargo, sí que la veo capacidad de recaudación. Pagamos todos, y grava bienes de primera necesidad. Una medida socialista de manual. La rebaja en las estimaciones es por efecto puro de una menor actividad económica.

Y, por último, están las medidas de lucha contra el fraude. La eterna gallina de los huevos de oro que, a la hora de recaudar, siempre está resfriada.

El agujero, sin contar la desaceleración en la recaudación, rondará los 3.000 millones.

Las estimaciones de crecimiento de la recaudación, excluyendo estas figuras, tampoco es creíble. Eliminando los 5.600 millones del presupuesto de ingresos obtendríamos una tasa de crecimiento del 6,1%. Triplica la de los últimos cuatro años.

 

3) Redistribución inversa

Cada vez que de la boca de un político sale la palabra social -o justicia social -me echo a temblar. Viene un sablazo fiscal.

Esta vez no es diferente. Analizando la estructura de las figuras impositivas observamos cómo la tributación indirecta -independiente de la renta -incrementa su peso sobre el total de recaudación, mientras que la directa lo disminuye. O, lo que es lo mismo, todos vamos a pagar más.

4) Fractura territorial

Sánchez ha aprendido las peores prácticas de Rajoy. Además, sabe que necesita los votos de los independentistas para gobernar. Y, a falta de poder llevar a cabo otro tipo de acercamientos, paga con el dinero de todos los ciudadanos sus votos. Más allá de juicios de valor sobre el asunto catalán, me preocupa que la necesidad de nuestro presidente de permanecer en la Moncloa sea a costa de ahondar en la fractura territorial.

Cada euro concedido a Cataluña es un euro que se resta de otra comunidad. Galicia, con un 20% de descenso, y Cantabria, con casi un 10%, son de las más desfavorecidas.

La conclusión, a la vista de los números, es clara. A falta de un nuevo sistema de financiación autonómica, nada como crear un movimiento social cuyo objeto sea la fractura de España para recibir recursos públicos. La distancia entre las dos Españas se ahonda, en caso de que estos presupuestos se llegan a aprobar.

 

Estos presupuestos ahondan la distancia entre las dos Españas

 

Afortunadamente, no creo que ese esa el caso. En caso de conseguir el apoyo del Parlamento, Sánchez se toparía con Europa. Entonces, ya nos habremos convertido en Italia.

Lo pagaremos.

Tags: , , ,

Related Article

0 Comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

IDIOMAS

EnglishFrenchGermanItalianPortugueseSpanish

SÍGUEME

LINKEDIN

Suscríbete

He leído y acepto el aviso legal

ÚLTIMOS TWEETS


VÍDEOS

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Facebook
LinkedIn