lunes, agosto 20, 2018

El IBEX-35, que reúne la capitalización bursátil de las 35 empresas más grandes de este país, ha perdido en lo que va de año la friolera de un 10,5%. Más de 1.000M de Euros repartidos entre 35 empresas, a los que hay que añadir otros tantos del BME y demás mercados secundarios. Como no podía ser de otra forma, ya han salido a la luz agoreros celebrando la caída del cáncer de este país y demás lindeces dedicadas al segmento top del sector empresarial español.

Siendo sincero, me cuesta encontrar una explicación ante una respuesta así a una situación verdaderamente delicada. Podríamos acudir a la envidia, o al resentimiento acumulado por frustraciones pasadas que tengan que ver con las empresas del selectivo. En cualquier caso, sea cual sea la explicación, carece de racionalidad. Es, sencillamente, un ataque masivo contra uno de los motores económicos más importantes. Veamos algunos datos de interés:

La cifra de negocios generadas por las empresas del selectivo supone nada más y nada menos que el 38% del PIB de España. Invierten la friolera de 80.000M€ cada año, generando, además, valor y riqueza adicional a través de empresas subcontratadas para llevar a cabo dichas inversiones. También destinan cuantías no menospreciables a políticas de responsabilidad social corporativa, cada vez más demandadas por el mercado; todos conocemos las distintas fundaciones con las que las grandes compañías aportan a la sociedad mediante proyectos que, de cualquier otra forma, no podrían llevarse a cabo por ausencia de financiación.

Sin embargo, el impacto más directo sobre la ciudadanía es el empleo. En el segundo semestre de 2015, las empresas del parqué contaban con 1.250.000 personas en nómina. El 10% de los ocupados en nuestro país. Si juntamos a los trabajadores del sector público con este colectivo, el porcentaje asciende casi al 25%. Es decir, 1 de cada 4 ocupados en España son o bien funcionarios o bien trabajadores de las empresas que cotizan en el IBEX-35. A estos hay que añadir, evidentemente, el empleo indirecto del que ya hemos hablado. Desde luego, una cifra nada desdeñable.

Además, están siendo uno de los pocos agentes que crean empleo durante los años más duros de la economía española. Sin ir más lejos, en los dos últimos años han creado más de 20.000 puestos de trabajo. Para colmo, se trata de un trabajo en condiciones muy favorables, tanto por sus términos (generalmente son empleos indefinidos, bien remunerados y estables) como por la cualificación, desarrollo y posibilidades de sus trabajadores. En definitiva, un colectivo de gran importancia para la sociedad y economía nacional.

Los empresarios del IBEX, lejos de acomodarse en su sillón a contemplar cómo aumentaba su nómina y poder durante la década gloriosa de los 2000, decidieron aprovechar la corriente internacionalizadora que dominó la economía mundial y lanzarse a crecer fuera de nuestras fronteras. De esta forma, pocos lugares en el mundo carecen de la marca España, excelentemente representada por nuestras empresas. A modo de ejemplo, Inditex es una marca de lujo en muchos países latinoamericanos e incluso europeos. Sin duda, un gran logro para sectores cuya fase de maduración a nivel interno constituía un freno a su crecimiento, y que veían cómo (al fin) se abría la competencia en un país tradicionalmente marcado por grandes monopolios estatales y naturales, siendo necesaria una transformación rápida y una severa mirada hacia el cliente para seguir en mercado.

En 2014, las exportaciones directamente atribuibles al IBEX supusieron el 78% del conjunto de las exportaciones nacionales. Esta posición es muy relevante, pues no sólo genera valor intangible como la marca, sino también atrae inversiones extranjeras, que, como todos sabéis, han sido una de las principales propulsoras del crecimiento español hasta 2009/2010. Como los datos hablan con más propiedad que yo, solamente queda decir que casi un 16% de la participación bursátil es obra de agentes inversores extranjeros; las compañías del IBEX están presentes en las carteras de 8.700 fondos extranjeros. Eso, en términos de contabilidad nacional, se denomina inversión en cartera, y supone uno de los principales indicadores para medir la fortaleza de la evolución económica, siempre que esta sea positiva.

Por lo tanto, celebrar la debacle que está sufriendo el selectivo es como tirar piedras a nuestro propio tejado. Evidentemente, todas estas compañías cometen y han cometido errores, algunos de ellos muy graves, pero creo que se han ganado el derecho de poder levantarse y contar con el apoyo de sus conciudadanos. Nadie va a cuidar de nuestras empresas más que nosotros mismos. Cuando algún conglomerado multinacional (americano o asiático, básicamente) presente una OPA hostil contra cualquiera de las empresas cotizadas, sencillamente, todos perderemos. Todos. Sin excepción. Hace ya unos años nos quedamos sin participar en la tarta automovilística, con la venta de SEAT al grupo Volkswagen. Ceder cualquier empresa de las mencionadas es perder posicionamiento estratégico a nivel mundial.

Si realmente apostamos por un nuevo modelo de crecimiento, basado en las exportaciones y en incrementos de productividad, necesitamos empresas grandes. Todos los expertos, independientemente de su ideología, están de acuerdo en que España necesita un tejido empresarial con músculo suficiente para competir a escala internacional. Aquí unos datos meramente ilustrativos:

Fuente: BME y Telefónica

Fuente: BME y Telefónica

El análisis no es muy sesudo: El tamaño importa. Y mucho. No sólo para exportar. También a la hora de encontrar financiación, de captar y desarrollar mano de obra que aporte valor, etc.

En definitiva, debemos proteger al IBEX-35. Con este post no pretendo defender políticas que favorezcan a las empresas del selectivo, ni tan siquiera ignorar los efectos perniciosos que tienen los lobbies, detrás de los cuales están estos empresarios. Aunque sí que dejo una pregunta en el aire: ¿Alguien me puede explicar la diferencia entre legislar a favor de las grandes empresas del IBEX y darles miles de millones de euros cada año a sectores como la minería o el automovilismo en forma de subvenciones?

Desde las elecciones generales del 20 de Diciembre, las empresas más importantes de España han perdido 1.139M€ de capitalización bursátiles. De ellos, casi 300M€ corresponden a hogares españoles que han invertido sus ahorros directa o indirectamente. Espero que la gente que celebra el descalabro de las grandes fortunas de este país también celebre el empobrecimiento de la clase media. Aunque sólo sea por coherencia

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2 Comentarios

Pedro Barquero 21 enero, 2016 at 6:57 am

Si, alegrarse del mal del vecino es muy Español. Que el problema del empleo se debe al tamaño (y calidad) de las empresas y que las PYMES y autónomos no pueden mantener tendencias anticíclicas que aseguren el empleo y los ingresos fiscales, parece que no importa o no se quiere reconocer.

Todo sea por el mal del vecino… Preferimos perder a que otro gane. ¡Como somos!

Buena entrada

Dani 21 enero, 2016 at 2:34 pm

Gracias Pedro! Efectivamente, es más fácil criticar que constuir… aunque muchas veces ni sabemos qué criticamos.

Un abrazo 😀

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