lunes, agosto 20, 2018

Esta semana vamos a hablar de financiación alternativa de proyectos empresariales. De paso, trataré de explicar algunos de los términos usados en prensa y webs de finanzas (incluida esta), de tal forma que todos comprendamos de qué hablamos al hacer juicios de valor sobre temas fundamentales para la economía.

Hace unos días llegó a mis manos un informe de operaciones de M&A para el mercado ibérico (España y Portugal) del año 2015 (para los interesados, podéis descargarlo, junto con el de otros países, aquí). Antes de sacar conclusiones relevantes, dejemos claros los conceptos que se tratan en el informe:

Venture capital. Compañía de carácter financiero, cuya actividad consiste en canalizar fondos hacia empresas o proyectos de inversión emprendedores. Es decir, una compañía que capta recursos (privados y públicos) e invierte en start-ups (empresas de reciente creación y tamaño pequeño).

De cara a la empresa de venture capital (o capital riesgo), el modelo de negocio es claro: Invierto en una empresa (generalmente de reciente creación o en crecimiento), adquiriendo una participación (minoritaria o mayoritaria), con el objetivo de que dicha participación se revalorice con el paso del tiempo. En función de la participación adquirida puede ser parte activa en la toma de decisiones de la start-up o no.

Por su parte, la start-up recibe financiación sin obligación de reembolso y expertise en áreas de gestión, conocimiento del entorno e incluso contactos para crecer. Yo, como emprendedor, tengo una idea en la que el capital riesgo cree y arriesga dinero para que yo crezca y todos obtengamos rentabilidad.

Private Equity Se trata de un concepto parecido al anterior, aunque con matices distintos. También es una operación privada de financiación, en la que una empresa de carácter financiero se encarga de captar recursos para invertir en otras empresas o proyectos. Sin embargo, en este caso, las empresas en las que se invierten ya están consolidadas en el mercado, bien por tamaño o por trayectoria. En este caso, la participación en la compañía suele ser mayoritaria.

Es decir, una compañía de Private Equity actúa bajo unos supuestos determinados (problemas de solvencia, liquidez, devanencias entre los actuales accionistas, situaciones de concurso de acreedores, etc.), y en empresas asentadas (con flujos de caja estabilizados, o, al menos, predecibles) en el mercado.

Como podéis comprobar, ambos casos son vías de financiación alternativas para proyectos empresariales. Ni el Venture Capital ni el Private Equity son entidades financieras orientadas a otorgar préstamos, con lo que eso conlleva. Se trata de entidades que obtienen recursos (la mayoría privados) y los invierten en los proyectos que ellos consideran rentables a futuro. Sector privado puro y duro. Nada de riesgo sistémico, nada de politización, mucha actividad privada. En cualquier economía moderna, este tipo de agentes actúan como estabilizadores automáticos ante situaciones de restricción de crédito bancario. Identifican los proyectos que realmente generan valor, los impulsan, y, cuando son capaces de volar solos, obtienen rentabilidad. Creo que la dinámica es realmente sencilla.

Veamos qué ha ocurrido en el sector durante el último año:

Fuente: TTR M&A Handbook Iberian Market

Fuente: TTR M&A Handbook Iberian Market

El primer mensaje claro que se extrae de la anterior gráfica es que la inversión alternativa en España está en clara fase expansiva. Tanto el número de transacciones como el valor medio, bajo todos los instrumentos, aumentan en el período analizado.

El valor de las operaciones de M&A (Fusiones y adquisiciones) aumenta en 2014, ligado básicamente a la compra de ONO por parte de Vodafone (7.200M€) y a otras operaciones ligadas al sector de la construcción. Además, el atractivo de las empresas españolas al capital foráneo de cara a este tipo de operaciones muestra una clara tendencia ascendente:

Fuente: TTR M&A Handbook

Fuente: TTR M&A Handbook

Por su parte, el private equity también arroja unos resultados similares, aunque en este caso muy influenciados por el sector de la construcción, servicios financieros y de seguros, y comunicaciones. Sin embargo, sí que se puede extraer otra lectura del siguiente gráfico: se está produciendo una situación de recogida de beneficios, aumentando un 38% las desinversiones con respecto a 2013. La razón es evidente: durante las primeras etapas de la salida de la crisis surgen muchas oportunidades de inversión. Ahora, con el horizonte aún sin despejar, es hora de recoger beneficios y esperar nuevas oportunidades. Análisis muy similar al que ya hicimos en este blog hace unos meses sobre la falta de confianza de los empresarios españoles acerca de la salida de la crisis (click aquí para leerlo)

Fuente: Transactional Track Record

Fuente: Transactional Track Record

Por último, el mercado de Venture Capital en España también continuó su expansión en 2014:

Fuente: Transactional Track Record

Fuente: Transactional Track Record

Como era de esperar, internet y las nuevas tecnologías son los principales responsables de este crecimiento. Sin embargo, sí que es relevante conocer que empresas como La Nevera Roja o Cabify son las que mayor valor han captado en este tipo de operaciones de financiación. La lectura es clara: empresas que ofrecen un servicio tangible, medible y con un business plan claro son las que triunfan en este boom de las start-ups. Aquí no hay castillos de naipes ni juegos de palabras: una compañía que reúne una serie de restaurantes en una app para realizar pedidos de comida a domicilio, generando transacciones de dinero por ello; y otra que ofrece un servicio de transporte de usuarios VIP de forma legal, también generando transacciones monetarias, son las que más confianza reciben de la comunidad inversora. Me tranquiliza saber que no estamos generando una burbuja sedienta de rentabilidad sin fundamento alguna similar a la que se existe en Estados Unidos.

Para acabar, ¿qué hay de las energías renovables? ¿Se espera rentabilidad futura? ¿Apuesta firmemente el sector privado por ellas? El informe cifra en 16 las transacciones realizadas relacionadas con la energía solar; de ellas, las 3 más importantes suman un montante de 800M€. Por su parte, la energía eólica registró 10 transacciones, siendo la suma de las 3 más importantes 350M€. El subsector de gas y carburantes registró 14 transacciones (una de ellas cancelada), y las 3 operaciones de financiación más importantes supusieron un montante de 1.550M€. Es decir, más que todas las renovables juntas. ¿A alguien le queda alguna duda de por qué tipo de energía apuestan los mercados financieros privados? Sigamos invirtiendo miles de millones públicos en subvenciones que desincentivan la rentabilidad de las renovables, y y preguntándonos la razón de su no masificación.

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